Están los que usan siempre la misma ropa.
Están los que llevan amuletos. Los que hacen promesas.
Los que imploran mirando al cielo.
Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última vez.
Convencidos de que la vida misma es un desafío.
Sufren.
Pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca.
El cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá: La satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos.
Por sus venas corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás,
sino superándose a sí mismo...
Cuantos de nosotros prometemos y no cumplimos ( el lunes empiezo la dieta) , imploramos cuando lo necesitamos ( cuando estamos tocando fondo en un problema), en cuantas supersticiones creemos ( el gato negro, pasar por debajo de una escalera, etc).
y cuantas
seguimos adelante aunque ya no tenemos fuerzas, sufrimos, peleamos, y seguimos en el camino.
Cuando corro y llegó al final del recorrido la satisfacción es inmensa, me siento feliz de haberlo conseguido, esto será satisfacción?. Cuando logro entregar un informe en tiempo y forma, también me pongo contenta por que cumplí, esto será profesionalismo?. Seguí en el camino, aún vencida, a pesar de todo para conseguir algo, esto será perseverancia?.
En cada cosa que emprendemos tenemos que superarnos y siempre pensar en nosotros. Eso es lo más importante!.
Vos que hacés por vos?, sentís que todos los días te superás un poco?, sentiste alguna vez la satisfacción de haber logrado algo?